Leo, leo… ¿qué lees? (XII)

“Uno escribe porque sabe que alguien podrá leer lo escrito. Sin remitente fijo o con dirección intencionada, uno escribe para reflejarse en la página y abrir la posibilidad de que ese reflejo sea espejo de otro. Al escribir, la callada ceremonia de ir juntando palabras sólo es escuchada por la propia pluma. Pero al leer, se recrean los sonidos y uno percibe la voz del escritor, porque escuchamos nuestra propia voz: el círculo se completa”.

(‘Escribo a ciegas’, Jorge F. Hernández)

Con esa ansia con la que fuma una puta esquinera, así me he pasado el verano. Pero ansia por leer, que no cunda el pánico. Entre libros, playa, chiringuito, buena compañía y algún viaje por ahí, se ha pasado la canícula estival de este 2015. Y ya estamos en septiembre y ya, hoy, se acaba el tiempo libre. A partir de mañana vuelvo a currar y estudiar de lunes a lunes, con lo que mi ritmo de voraz lectora va a bajar considerablemente (¿o no?). Por ello, me paso por las Susmozadas, ya no sé hasta cuándo, para comentar alguno de los muchos libros que tengo leídos esperando para pasar por aquí.

“El café de los corazones rotos” (Penelope Stokes)

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Como lectura para leer, culturizarte y mejorar tu hábito de lectura está bien. Como libro que pase a los anales de la historia de la literatura, pues no tanto. Es entretenido, sin más. Uno de tantos. Hay quien dirá que “es muy bonico”, “es tierno”, “es sentimental”, “es divertido”  y bla, bla, bla. Y sí: es tierno, es sentimental…es moñas. Que me perdonen los incondicionales de esta escritora pero, para mí, no es más que una historia bastante plana con final feliz. Y, en mi caso, un libro que no haga que se me estruje el cerebro, no es un buen libro. Perdón por ser tan radical, pero es así. Un libro que no me haga pensar, que no despierte en mí sentimientos positivos y/o negativos y que no me deje dándole vueltas a la cabeza una vez terminado o que, incluso, tiempo después me siga acordando de él y de lo que me contó en su día, no es un buen libro. Como interludio entre dos lecturas de peso y con enjundia, está más que aceptable. No sé, se conoce que a mi me va el rock’n’roll y las emociones fuertes, incluso en la lectura. A ver, si me quisiera aburrir, me pondría la televisión; si me pongo a leer es para entretenerme, evadirme y disfrutar. Y con según qué libros me divierto y con otros, pues no.

Este libro cuenta la historia de Dell Haley, cuyo marido aparece muerto de la noche a la mañana, y que debe afrontar su nueva situación poniéndose a trabajar. Gracias a su buen hacer entre los fogones, abre un pequeño restaurante que se convierte en el epicentro del pueblo de Dell y donde tiene lugar casi el 100% del grueso del libro. Habla mucho de los sentimientos y de cómo se sienten los personajes. Puede llegar a ser hasta creíble, pero no sé, hubo partes con las que hasta me aburrí.

Sí recalcar algo: el primer párrafo del epílogo. Es de lo más bonito y cierto que he leído en mucho tiempo. Y es verdad, hay que amar como si lo fueran a prohibir.  el café de los corazones rotos

¿Veis como es un libro tremendamente moñas?

Leedlo si queréis y necesitáis pasar un buen rato, de verdad.

“La llamada del Kill Club” (Gillian Flynn)

la llamada del kill club_gillian flynn

Te quiero, Gillian Flynn. Aquí una ferviente y devota admiradora de tus novelas, te da las gracias por lo que sale de tu pluma.

Ya con “Perdida” me pareció leer algo maravilloso y conocí a una escritora estupenda y con este libro lo confirmo. Si alguien me preguntase “Y a ti, ¿qué género te gusta leer?”, lo remitiría a las novelas de Gillian Flynn. Se está convirtiendo, junto con Víctor del Árbol a nivel patrio, en mis dos escritores de cabecera. No me olvido de Giorgio Faletti que figura en mi “Top Three” pero, lamentablemente, falleció el año pasado y no voy a poder disfrutar de algo nuevo escrito por él.

Esta escritora mezcla la novela negra, el thriller psicológico y altas dosis de drama cotidiano, que te hace pensar. Pensar…¡qué maravilla!

No sé a qué se debe ni por qué, y es algo que me cuestiono en muchas ocasiones, pero aquellas historias personales con tintes dramáticos y halos de tristeza, parece que gustan. Lo mustio y la desdicha ajena, nos pone. ¿Nos gusta/reconforta comprobar que siempre hay alguien que está peor que nosotros mismos? ¿Somos egoístas por ello? Abro debate…

“La Llamada del Kill Club” abre con esto:la llamada del kill club_gillian flynn

Yo leo algo así nada más empezar y ya me engancho y no paro hasta el final. Ni preliminares ni leches, ¡a saco Paco!

Libby Day es una chica joven, huraña, solitaria, tosca y huérfana de madre, que pierde a ésta y a dos de sus hermanas cuando era una niña. Su hermano es acusado de estos asesinatos y, veintitantos años después, aún sigue en la cárcel. El padre de Libby aparece también en escena pero no seré yo quien diga a santo de qué aparece ni por qué, ni para qué. ¡Leéroslo!

El Kill Club es una asociación obsesionada en crímenes que han salido a la luz pública y que contacta con Libby para que retome el caso e investigue quien fue el verdadero culpable de la muerte de su madre y hermanas. Ésta vuelve a revivir aquel hecho, no sin dolor, y contacta con quienes tuvo relación durante aquellos años, lo que le hace despertar sus fantasmas del pasado y sus angustias. Este “mal trago” se hace más llevadero gracias a cuantiosas cantidades de dinero que recibe por parte del Kill Club a lo largo de sus investigaciones. Se alternan capítulos del presente de Libby con capítulos del pasado contados por ella y por varios miembros de su familia.

Una buenísima noticia: al igual que con “Perdida”, “La Llamada del Kill Club” también ha sido llevada al cine. El trailer en inglés es éste. Y Charlize Theron como protagonista. Si tengo más ganas de que la estrenen en España, reviento.

Y para terminar, un briconsejo lector: id a la librería La Central. Este verano estuve en la que está en Callao (Madrid) y disfruté como una niña con zapatos nuevos. No la conocía y lo pasé en grande. Si algún día tuviera que abrir una librería, sin dudarlo, sería una como La Central. Me encantó el ambiente, la distribución, el sonido de fondo al chocar los vasos, platos y tazas de la cafetería (“El Bistró”) que se encuentra en su planta baja y el trato del personal que allí se encontraba. Tiene ese “algo” personal e íntimo que no tienen La Casa del Libro (la tienda de Gran Vía es una macro librería de 4 plantas, ¡ojo ahí! También flipé, todo sea dicho) ni Fnac.

La Central de Callao, aviso, ¡¡volveré!!

La Central de Callao_Madrid

Una de las salas de la librería La Central, en Callao (Madrid)

“Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos” (Carlo Dossi)

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Un pensamiento en “Leo, leo… ¿qué lees? (XII)

  1. […] la entrada anterior dije que, a partir de hoy, iba a tener tal lío de horarios que apenas iba a poder pasarme por […]

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