Archivos Mensuales: junio 2015

Leo, leo… ¿qué lees? (X)

“Luchar enseñando el dedo corazón a todos aquellos que no saben amar.

Escribir como quien sabe que jamás tendrá la última palabra pero sí la única.”

(Del libro “Baluarte”, de Elvira Sastre)

Y esta introducción de Elvira Sastre es un “¿ha quedado lo suficientemente claro? ¿eh?”, de manual. Porque ya no doy más explicaciones de nada, ni a nadie que no las merezca. Porque cada cual hace de su capa un sayo, y yo no iba a ser menos. Porque todo depende del color del cristal a través del que se mira, y hay quien mira a través de un cristal de un color de dudosa procedencia. Y porque “Dios, líbrame de las aguas mansas, que de las bravas ya me libro yo”.

Y dicho esto y cosas como esta que no vienen la caso pero yo las suelto aparte, continúo con la décima entradica de mis opiniones sobre libros que he leído. Ya voy por la décima, cuando llegue a la 20ª hago una fiesta y os invito a unos reparos y unas láguenas típicos de mi tierra. He dicho.

“Tokio Blues” (Haruki Murakami)

harukimurakami_tokiobluesDenso. Raro. Complejo. Tierno. Intenso. Emocional. Triste. Gris.

De este clásico me atrajo el título y el subtítulo (“Norwegian Wood”, precioso clásico de The Beatles), que marca el punto de partida de la historia. Pero con todo y con eso, y página a página, mis ganas por continuar leyéndolo se fuero disipando. Me costó terminarlo, no por la calidad literaria ni por lo bien definidos que están los personajes, sino por la alta carga emocional que conlleva esta historia.

Hubo momentos en los que me apetecía ponerme a llorar, cortarme las venas en juliana y/o darle un abrazo apretao a algunos de los personajes e invitarl@s a una buena botella de vino de Rioja. Porque vaya tela, copón…

” – Tal vez mi corazón esté recubierto  por una coraza y sea imposible atravesarla-le dije-. Por eso no puedo querer a nadie.

– ¿No has estado nunca enamorado?

– No- le respondí.

No quiso saber nada más.”

Lo que yo te diga:

“Cuando uno está rodeado de tinieblas, la única alternativa es permanecer inmóvil hasta que sus ojos se acostumbren a la oscuridad.”

El protagonista, Toru Watanabe, después de aterrizar el avión en el que viaja a Alemania, escucha por los altavoces el clásico de The Beatles “Norwegian Wood” lo que le hace retrotraerse a sus años universitarios, cuando su mejor amigo Kizuki se suicida con 17 años. Sentimientos de tristeza, de pérdida y de pena lo invaden y hacen que se acuerde de Naoko, la novia de Kizuki, y con la que, al morir éste, comienza una relación sentimental. Naoko, sumida en una terrible depresión, marcada por la muerte de su hermano con 17 años y el posterior suicidio de Kizuki, decide internarse en un sanatorio desde donde mantiene el contacto con Watanabe vía carta, y a donde éste acude a visitarla esporádicamente. Mientras Naoko está internada en el sanatorio, Watanabe sigue con su vida universitaria y, aunque muy enamorado de ella (muy a su manera), conoce a Midori, de la que acaba sintiendo algo más que amistad. Midori tiene lo que a Naoko le falta y que le atrae lo suficiente como para enamorarse de ella.

Algo ocurre con Naoko, determinante para Watanabe y para la continuidad y el fin de la historia. Decir que con el final, me quedé fría como el Polo Norte.

“Norwegian Wood” (The Beatles)

“Diez negritos” (Agatha Christie)

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Muy ella. Muy Agatha Christie. No se le puede poner un “pero”. Ya se sabe que con la Christie, lo vas a pasar bien leyendo y te va a gustar lo que leas. Sus novelas no por no ser “excesivamente largas” y ser fáciles de leer y de comprender, dejan de ser interesantes e insospechadas. En absoluto. Sus novelas gustan, y mucho. Por algo será…

Esta novela no es menos: diez personas reciben una invitación para pasar unos días en la isla del Negro, en la única mansión que existe en la isla y cuya propiedad, a día de hoy, se desconoce. Esta invitación está personalizada para cada invitado y escrita por alguien que dice conocerlos personalmente por un hecho que les es familiar a todos ellos, aunque a esta persona no terminan de recordarla con claridad.

Los invitados llegan el mismo día y los reciben los dos sirvientes de los anfitriones que, por otra parte, no están ni se les ve el pelo. Los invitados reciben una copia de la canción infantil “Diez negritos” y que, tras el primer asesinato, sus estrofas comienzan a tener sentido. Los asesinatos, el hecho de que están solos en medio de una isla desierta, la ausencia de los dueños de la casa, junto con haber sido citados con similares pretextos, hacen que se den cuenta de que algo no va bien en la isla. Y así es.

¿Cómo es el desenlace de la historia si, según la canción, todos mueren? Ah…

“Memoria de mis putas tristes” (Gabriel García-Márquez)

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Y aquí va otro clásico de García Márquez. La última que se publicó de este escritor.

Texto breve (algo más de 70 páginas) que cuenta la historia de amor de un nonagenario y una adolescente que vende su virginidad para poder salir de la pobreza. El anciano, al cumplir 90 años, solicita a Rosa Cabarcas, antigua prostituta amiga suya, los servicios de una joven virgen para saciar sus necesidades.

Para el viejo, lejos de ser un mero encuentro sexual, empieza a ser algo más y a sentir más allá de la atracción propiamente física. Continúa quedando con ella y, como cabe esperar en una persona de 90 años, las relaciones sexuales no lo son y pasan a un segundo plano. La mira mientras duerme, le da conversación, la mima, la acaricia, la agasaja con regalos.

“Aquella noche, descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor”

El viejo ve en ella el último resquicio que le queda en los días finales de su vida: le alegra los días, le devuelve la ilusión y le hace olvidar y ocultar el miedo a lo inevitable: la muerte.

“Siempre había entendido que morirse de amor no era más que una licencia poética. aquella tarde, de regreso a casa otra vez sin el gato y sin ella, comprobé que no solo era posible morirse, sino que yo mismo, viejo y sin nadie, estaba muriéndome de amor.”

Bonito, ¿eh?

Relato muy personal, intimo y triste.

books and smiles

“Emborráchate de literatura, porque tu resaca será la cultura”

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