A mis veinte y diez…

treinta

Y, parafraseando a Joaquín Sabina (una de sus canciones se titula “A mis cuarenta y diez”, para quien no lo sepa y quiera acostarse hoy sabiendo una cosa más), es como titulo esta nueva entrada que no es ni más ni menos mi recién estrenada edad/década/decena o llámalo como quieras. Treinta soles, treinta castañas, treinta palos, treinta inviernos, treinta añazos. ¡Guau!

Que para ti no son nada, pero es que tú ya los has cumplido hace un par de años, un lustro, una década o, incluso, dos décadas atrás, y ya sabes lo que es, lo que se siente, lo rápido que se pasa el tiempo a partir de los 30, que aún quedan mil cosas por hacer y vivir y que si la abuela fuma, pero es que YO NO; esta es mi primera vez, no había cumplido tal cantidad de años antes y, joder, cuanto menos impresiona. Déjame que me dé “respeto”, que me pare un poco más de lo normal a pensar en ello, que me emocione positivamente si me apetece y por favor, y bajo ningún concepto, me vuelvas a preguntar “Qué, Laura, ¿tienes novio ya?” (¡¡si tú supierQUÉ SABRÁS TÚ!!) o la tan odiada: “Y tú, ¿para cuándo?”. Yo para cuándo, ¿qué?… Madre mía, lo que yo te preguntaría a ti, si no fuera porque podría escocer en lo más profundo de tu ego y yo podría quedar como una auténtica cabrona con piernas (muy largas, por cierto) y parecer, como dicen en mi tierra, una “esaboría” (¡Viva Murcia!). Así que dejémoslo en tablas. ¿Hay trato?

La cosa es que yo pasaba por aquí porque me apetecía hacer como un pseudo propósito de década nueva y hacerlo para todos los públicos y de la mejor forma que sé: por escrito. No soy de hacer propósitos de año nuevo, porque me conozco y no cumpliría muchos de ellos. Además, ¿para qué?, si luego la puta de la vida ya se encarga ella solica de hacer con tus propósitos, expectativas, principios y demás planes lo que quiere. Así que, aquí estoy un año más…¡Sin propósitos y a lo loco! ¡Viva la fiesta! ¡Esto es Jauja! ¡Esto es el coño de la Bernarda! Don’t stop the rythm!

Pero en este caso,  sí voy a marcarme un propósito nada material pero sí emocional: Y es que, desde hace tiempo, me siento un poco Meryl Streep que, además de ser una actriz como la copa de un pino, dice cosas muy interesantes. Hace unos días, creo que incluso meses, concretamente el verano pasado, vi en internet y por casualidad, una foto de esta actriz a la que acompañaba un texto entrecomillado y rubricado por ella. Desconozco si es suyo, de su vecino o de un anónimo que se ha flipado un poco y ha dicho que es de esta mujer cuando no lo es. No lo sé. Lo que sí sé es que me gustó bastante y hoy lo hago mío y suscribo en su totalidad. No es un “aviso a navegantes”, ni un “cuidadito conmigo” ni ninguna absurdez de ese tipo (las indirectas, las chorradas cansalmas y demás mugre, para la adolescencia efervescente llena de paja(s) y acné); yo ya estoy a otra cosa y es más una reflexión que yo tenía y tengo en la cabeza y que se verbaliza con estas palabras:

YA NO TENGO PACIENCIA (Meryl Streep)

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza.

Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.

Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular.  

Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica.

No me ajusto más con la barriada o el chusmerío.

No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.

En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición.

No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar.

Las exageraciones me aburren.

Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia”.

Y punto. Y…¡Feliz 2015!

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Un pensamiento en “A mis veinte y diez…

  1. Pepa Campos Grille 6 enero, 2015 en 11:09 Reply

    ¡Qué te voy a decir! Llegados a este punto (treintañero), todos pensamos lo mismo, así que ¡Bienvenida al club!.Besos y a seguir cumpliendo años…

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