Leo, leo… ¿qué lees? (III)

“Necesitamos hacer que los libros molen de nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles” (John Waters)

He aquí John Waters fomentando la lectura. Así, sí. ¡Un fortísimo aplauso para Mr. Waters!

Ay, si hubiera sabido de esta recomendación antes…

Bueno, a lo que voy que me desvío del tema:

“El tercer lado de los ojos” (Giorgio Faletti)

Imagen

Si te has leído “Yo mato”, este libro te va a parecer mucho más flojo (que no lo es, pero para que se me entienda). Giorgio Faletti sigue el mismo patrón que con el anterior: asesino en serie que comete crueles asesinatos + detective(s) que investiga(n) + asesino(s) capturado(s).

Con todo y con eso, me gustó. Quizás no sea objetiva, ya que de este autor me leo hasta su carta astral si hiciera falta, pero me pareció muy entretenido e hizo que me mantuviera concentrada de principio a fin.

Se establecen dos escenarios: Nueva York y Roma, y los protagonistas que viven en sendas ciudades acabarán por coincidir en el camino y ambas historias se convertirán en una sola.

Un thriller cuyo asesin@ recrea viñetas de los cómics de Snoopy, dejando atrás unas escenas de sangre, muertes macabras y venganza, en las que los personajes asesinados tienen mucho en común con el/la asesin@ por un suceso acaecido en el pasado en el que los protagonistas son el/la verdugo y sus víctimas.

Que nadie pierda de vista a la detective que vive en Roma y que, gracias a un trágico suceso que le ocurre en primera persona, sirve, muy a su pesar y a costa de dejar parte de ella y de su vida en el camino, para la resolución del caso.

Un periódico italiano, Il Mattino, habla del libro y dice esto: «El ataque es fulminante. Bastan pocas páginas para comprender que estás entrando en un agujero negro, condenado a leer hasta el final, sin pausa, sin respiro ni vía de escape posible.»

La portada: rara, extraña, oscura, siniestra. ¡Me gusta!
En cuanto al libro: lo recomiendo totalmente. Y aunque “Yo mato” es mucho “Yo mato”, con este libro el autor no decepciona. Palabra de fan.

 

“El francotirador paciente” (Arturo Pérez-Reverte)

Imagen

Siempre he oído a mucha gente decir (a mi madre, sin ir más lejos) que el Arturo articulista es mil veces mejor que el Arturo escritor. Corroboro lo segundo, no así lo primero, ya que este es el primer libro que leo de mi paisano. Sí, lo sé, ya me vale, no tengo vergüenza…lo siento, mea culpa. Que Don Arturo me perdone.

El libro es un thriller que se desarrolla entre Nápoles, Verona, Lisboa y Madrid y nos cuenta la búsqueda a la que es sometido el mayor graffitero del momento, Sniper (“un personaje complejo, sin escrúpulos…un terrorista urbano”, tal y como el autor lo describe), cuya identidad y paradero no los conoce nadie, por Alejandra, especialista en arte urbano a la que le encargan este caso. Ésta lo persigue ya que quiere proponerle la exposición de sus obras en el mundo del arte tradicional. Sin embargo, este graffitero se ve salpicado por la muerte de uno de sus seguidores que, al intentar llevar a cabo uno de los retos que Sniper propone, fallece. El padre del chaval fallecido anda tras la pista de Sniper y está dispuesto a tomarse la justicia por su mano.

A raíz de leerme este libro, he sabido que Arturo Pérez-Reverte estuvo investigando durante un año el mundo del graffiti en España e Italia y según he leído “se palpan las influencias de las historias de Lose y Muelle, dos graffiteros madrileños bastante reconocidos”.

“El francotirador paciente” es un libro que recomiendo. Y volvería a leérmelo, por supuesto.

Ya no solo recomiendo este libro, es que recomiendo a este autor total y absolutamente, no ya por sus libros porque, como ya he dicho, no he leído sus obras, pero sí por sus artículos, sus “Patentes de Corso” y sus entrevistas en prensa y televisión. Da gusto oírlo y leerlo. Tiene admiradores y detractores allá por donde va, no siempre cae bien (porque no dice lo que se quiere oír ni como se quiere oír) y eso…me pone. Además, que coño, ¡es cartagenero! (¡Paisanooooooooooooooooo! 🙂 )

Que se me olvidaba: llamativa y psicodélica portada, por cierto. Me gustó.

“El Destino es un cazador paciente. Ciertas casualidades están escritas de antemano, como francotiradores agazapados con un ojo en el visor y un dedo en el gatillo, esperando el momento idóneo. Y aquí, sin duda, lo era. Uno de tantos falsos azares planeados por ese Destino retorcido, irónico, aficionado a las bromas pesadas” (“El francotirador paciente”)

 

“La ridícula idea de no volver a verte” (Rosa Montero)

Imagen

Otro libro que me leí gracias al Círculo de Lectores que, en su página de Facebook, lo sugería.

Muy interesante y acertada recomendación, todo sea dicho.

Rosa Montero, un año después de la muerte de su marido Pablo, recibe el encargo de escribir sobre el diario de Marie Curie que ésta redactó tras la muerte de su marido, Pierre.

Curioso el paralelismo entre la historia de Marie y Pierre y Rosa y Pablo, pues ambas quedaron viudas tras un fatal desenlace. Marie, por la muerte de Pierre tras ser fatalmente atropellado por un coche de caballos y Rosa, por el fallecimiento de Pablo por culpa del asqueroso cáncer.

Al mismo tiempo que Rosa nos descubre y desgrana la vida de la Premio Nobel, con sus luces y sombras y con todo lo que tuvo que pasar hasta llegar a donde llegó, también nos cuenta pinceladas de su vida en común con Pablo. Un libro “autobiográfico” que suena a despedida. Un claro homenaje a su amor, Pablo.

Me maravilló el lenguaje tan exquisito, sencillo y vivo de Rosa Montero y la capacidad de invitarte a reflexionar sobre el tema en cuestión sin apenas darte cuenta. Intercala texto y fotos, lo que hace más ameno, si cabe, este libro.

Y he de confesar que se me saltaron las lagrimicas (y, de hecho, ahora también al recordarlas) con algunas situaciones que Rosa vivió en primera persona y que cuenta de tal manera que te hace partícipe de la historia. Fue inevitable acordarme de mi abuelo paterno, que en gloria esté.

Enhorabuena por este libro, Rosa. Esta sesión de “porno emocional” que nos brinda con “La ridícula idea de no volver a verte”  a la hora de hablar de ella y de su vida, creo que yo sería incapaz de hacerla o, al menos, me costaría. Dejar en pelotas mi alma y hablarle de mis intimidades (sobre todo de algo tan espinoso como una enfermedad tan desgraciada) a todo el mundo como lo ha hecho ella, es algo que valoro. He dicho “creo” porque nunca se puede decir “de esta agua no beberé, este cura no es mi padre y esta tranca no me cabe, porque…cabe”.

Lo dicho, ¡gracias!

Continuaré leyéndome sus obras anteriores y las que escriba de aquí en adelante.

La portada: correcta. Muy sobria, muy en la línea del contenido del libro.

Una última cosa: en la entrada anterior (“Leo, leo… ¿qué lees? II”), aplaudo a todo aquel que decida lanzarse a la aventura de escribir un libro (bueno, a todo el mundo no; quienes tienen escribanos que lo hacen por ell@s, no) y, por qué no reconocerlo, l@s envidio. A mí me encantaría, lo confieso, pero como me dijo alguien una vez: “Laura, lo importante es tener una historia que contar y alguien a quien contársela”. Así que, visto lo visto, mejor me dedico a cuidar bonsáis o algo…

En fin…que a propósito de esto, hice memoria y caí que en el libro de Rosa Montero, ésta habla de la faceta de escritor y lo que ello supone, describiéndolo con estas palabras que tanto me llamaron la atención:

“Para poder escribir una novela, para aguantar las tediosas y larguísimas sentadas que ese trabajo implica, mes tras mes, año tras año, la historia tiene que guardar burbujas de luz dentro de tu cabeza. Escenas que son islas de emoción candente. Y es por el afán de llegar a una de esas escenas que, no sabes por qué, te dejan tiritando, por lo que atraviesas tal vez meses de soberano e insufrible aburrimiento al teclado. De modo que el paisaje que atisbas al empezar una obra de ficción es como un largo collar de oscuridad iluminado de cuando en cuando por una gruesa perla iridiscente. Y tú vas avanzando con esfuerzo por el hilo de sombras de una cuenta a la otra, atraída como las polillas por el fulgor, hasta llegar a la escena final, que para mí es la última de estas islas de luz, una explosión radiante. Por cierto que cada novela tiene pocas perlas: con suerte, con muchísima suerte, tal vez diez. Pero incluso puedes apañártelas con cuatro o cinco, si son lo suficientemente poderosas para ti, si son embriagadoras, si las sientes tan, grandes que no te caben dentro del pecho y te dices: yo esto tengo que contarlo. Porque, de no hacerlo, presumes que la escena estallaría en tu interior y terminarías sacando chorros de vapor por las narices”.

 

Bravo.

 

Imagen

“Un niño que lee será un adulto que piensa”

Anuncios

Etiquetado:, , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: