Archivos Mensuales: mayo 2014

Leo, leo… ¿qué lees? (IV)

Mientras escucho “Para todos los públicos”, el nuevo CD de Extremoduro, y me tomo un colacao, vamos con la cuarta entrada de mis “Leo, leo…¿qué lees?” (de verdad que sigo sin terminar de ver el título, pero no se me ocurre otro mejor que éste, lo siento).

Ahora que caigo, en este momento estoy disfrutando de algunos placeres vitales para mí en la vida, esta noche concretamente tres: lectura, música y colacao. Gozada supina.

¿Empezamos? Vaaaaamos…

“Yo, Aníbal” (Juan Eslava Galán)

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Este libro tiene casi tantos años como yo, pero es ahora cuando cae en mis manos, gracias a mi padrino que me habló de él.

Es una novela histórica contada de forma autobiográfica por el general Aníbal Barca, que desde la torre de adobe, en medio del desierto, en la que se encuentra prisionero de los romanos deja un manuscrito con sus vivencias desde sus inicios hasta el fin de sus días cuando muere envenenado por la ingesta de unos polvos que él mismo ocultaba dentro de su escudo.

Cuenta las vivencias desde su salida de Cartago con su padre Asdrúbal, siendo un niño, su paso por los Alpes, las batallas contra las legiones romanas a las que tiene que hacer frente en condiciones nada favorables durante su camino, sus éxitos y derrotas bélicos, su matrimonio con Himilce y su posterior paternidad, sus enfrentamientos con los poderes políticos de la época, las estrategias que sigue para derrotar a los enemigos de las que nos hace partícipes, la pérdida de Roma de manos del general Escipión y sus momentos de soledad. Un sentimiento de soledad (más que un sentimiento, era una realidad) que le acompaña hasta su muerte.

Si bien, y como puntualiza el autor al comienzo del libro, esta obra no es “unánimemente admitida por los anibalistas de la comunidad científica internacional”, hay datos que sí son rigurosamente ciertos y que, para todo aquel que sea amante de la novela histórica, pueden interesar.

“Mi padre y mi tío murieron combatiendo contra los Barca; tus hermanos murieron combatiendo contra los Cornelios. Tu sangre y la mía están unidas por el recíproco odio. No son Roma y Cartago sino los Barca y los Cornelios los que ahora se dividen el campo.”

Es una historia que me resultó bastante amena, aunque sí he de puntualizar que la primera parte del relato lo fue más que la segunda (esta parte, confieso, me costó retomarla en más de una ocasión).

“Su triste despojo era presagio cierto que representaba el sino de los Barca y también el de Cartago. Mi bisabuelo perdió la vida luchando contra los piratas cretenses, mi abuelo murió guerreando contra los númidas, mi padre y cuñado contra los oretanos. Ahora mi hermano había perecido a manos de los romanos, como luego mi otro hermano, Magón.”

Como buena cartaginesa y, sobre todo, cartagenera de pro que soy, la descripción que hace Aníbal de Cartago en sus primeras páginas, me gustó:

“Los olores son el alma de la ciudad. Cartago es tan desordenada y bulliciosa como sus olores. En su enorme caldera se funde, desde hace siglos, una multitud mestiza constituida por todas las razas y estirpes que pueblan la tierra. Quizá deba a esta circunstancia su condición de ciudad apátrida, de caótico mercado donde las generaciones de fenicios, egipcios, griegos, libios, sirios, númidas, chipriotas, efesios, judíos y galos se confunden y hacen sus tratos, vociferando y tirándose de las mangas. La bulliciosa ciudad habitada por mercaderes, artesanos, navegantes y esclavos no constituye una patria. Me ha costado toda una vida percatarme de que la patria es un asunto de campesinos ligados a la tierra.” 

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“Ergo Carthago delenda est” (Catón el Viejo, dixit)

“La gente feliz lee y toma café” (Agnès Martin-Lugand)

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Aprovechando que hoy la concursante Paz se ha llevado el bote (1.310.000€, nada más y nada menos), voy a marcarme un Pasapalabra para resumir este libro:

“Con la A, dicho comúnmente de una persona, animal, cosa o este libro que no genera en ti influencia alguna: ANODINO.”

¿Esto quién lo escribe? ¿Corin Tellado?

¿Sabéis de esas colecciones de novela romántica de hace ochocientos años de tapa de papel, de edición de bolsillo, llamadas  “Harlequín”, “Jazmín”, “Bianca” o similar? Pues dentro de estas novelillas se puede encuadrar perfectamente “La gente feliz lee y toma café”. Novela rápida, simple y que no profundiza para nada en ningún tema de los que se habla en el libro. ¿Y el título? Aún sigo sin entender a qué viene, ni qué tiene que ver con la trama. El título del libro es el nombre del café literario del que la protagonista es co-propietaria, pero que no pisa nunca (solo al final de la novela, las cuatro últimas páginas).

Me llamó la atención en un principio (la portada, incluída) pero ¡qué va!, mucho bombo y platillo a una novela nada atrayente e insustancial. Todo muy cogido por los pelos, como ya he dicho antes, y escrita como con prisa.

Aiiiissss!! Mira que lo siento, pero no.

“Te dejo es jodete al revés” (Señorita Puri)

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Señorita Puri es el nombre que Puri (su nombre real) usa como nick en las redes sociales y que le ha dado tantísima popularidad. Es un misterio quién se esconde detrás de la Señorita Puri. No se le conoce ni su cara ni su voz y quizás sea ese uno de sus éxitos, ya que cada cual le ponemos la imagen y la voz que más nos apetezca… ¡la imaginación al poder! ¡Muy bien por no desvelarnos tu cara ni tu voz, Puri, que siga así el misterio!

Yo la sigo en Twitter (@SenoritaPuri) y en su blog (http://www.senoritapuri.com/) y es genial: lo que dice, cómo lo dice y el humor/sarcasmo que le pone. No tiene pelos en la lengua y eso es cojonudo.

Este libro me lo leí por curiosidad y gracias a las redes sociales (como algunos de los libros que leo últimamente, vaya).

La historia de Puri, cajera de supermercado de profesión, se desarrolla a partir de que su marido le es infiel y ella se da cuenta de que tiene que tirar para adelante, ser fuerte y no mirar el pasado. Su vida da un giro de 180º. A partir de ahí, le empiezan a suceder infinidad de cosas y comienza a vivir situaciones que bien podrían pasarnos a cualquiera de nosotros. Nuevo novio, maternidad, amistad, ascensos laborales con sus pros y contras, etc. Todo con muchas dosis de positivismo, buen rollo y, sobre todo, mucho y buen humor (necesario y básico en los tiempos en los que estamos). Hay partes que son verídicas y forman parte de la vida de Puri y otras van aderezadas.

Lo recomiendo para echar unas risas frescas y pasar un rato muy agradable. Podríamos ser cualquiera de nosotr@s l@s protagonistas de esta historia.

El siguiente libro de Puri se titula “La Familia: alojamiento con tensión completa” y, por lo que leo, tampoco deja indiferente a nadie. Habrá que leérselo.

“Corazón enfermo” (Chelsea Cain)

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Thriller policíaco muy de mi gusto, ¡cómo no! 🙂 y primera parte de la trilogía “Corazones Ensangrentados”.

Cuenta el drama del detective Sheridan, sometido en el pasado a horribles torturas de manos de Gretchen Lowell, una asesina en serie sin escrúpulos y fría como una foca, que lo captura, tortura, humilla e, inexplicablemente, pone en libertad y que le deja terribles secuelas físicas y emocionales.

Dos años después, y con Gretchen entre rejas, Sheridan vuelve a su puesto de trabajo y es el encargado de averiguar quién es el asesino que está acabando en la actualidad con la vida de jóvenes adolescentes, tras violarlas y asesinarlas. El ‘Extrangulador extraescolar’, lo llaman. El detective, que sigue ligado, lo que parece un claro ejemplo de “síndrome de Estocolmo”, a la Belleza Asesina (por este apodo se le conoce a la bella Gretchen Lowell) a la que va a visitar semanalmente a prisión para que le proporcione detalles sobre quienes fueron sus víctimas y dónde las asesinó en el pasado y que casi le cuesta la vida a él, tampoco puede desvincularse de ella por motivos relacionados con el caso del asesino de las niñas.

Paralelamente aparece Susan, una periodista de apariencia peculiar que se encarga de escribir para el periódico para el que trabaja sobre el detective Sheridan y que se verá envuelta directamente en este caso.

Tremendos el poder que ejerce, la adicción que le crea y la manipulación absoluta de la Belleza Asesina sobre el detective.

Un libro muy válido y, aunque el final no es nada sorprendente, tiene pasajes tan sumamente descriptivos que, si vas un poco más allá con la imaginación, dan entre asco y grima y hacen que este libro merezca un poco más la pena. Varios ejemplos de lo detallado del relato y lo morbosica que llega a ser la autora:

“Le saqué el intestino delgado. Hice una incisión de unos tres centímetros en la pared abdominal con un bisturí y le fui sacando el intestino delgado centímetro a centímetro con una aguja de ganchillo y fui cortándolo en pedacitos empezando desde el mesenterio. Una aguja de ganchillo relativamente grande. Tienes que hacerlo con algo lo suficientemente grueso para enganchar el intestino, porque es resbaladizo y yo no quería perforarlo. Dicen que, por término medio, el intestino mide siete metros, pero nunca he sido capaz de extraer más de tres. —Sonrió, pasándose la lengua por los labios, como si los tuviera secos—. Es hermoso, tan rosado y delicado como algo que estuviera esperando a nacer. El olor metálico de la sangre, ¿lo recuerdas, querido? — Se inclinó hacia delante, con las mejillas arreboladas de placer—. Cuando me suplicó que me detuviera comencé a quemarla.”

 

“Ella agarra el bisturí de la bandeja, todavía manchado con su sangre, y lo sostiene contra su pecho. Comienza entonces a cortar. Él casi no puede sentirlo. La hoja es afilada pero los cortes que hace no son muy profundos. Él observa cómo su amoratada piel se va abriendo bajo el filo, y su sangre empieza a salir a borbotones, deslizándose roja y brillante a lo largo de la herida. Ésa es la sensación más fuerte: su sangre corriendo a los lados, dejando un reguero púrpura que se acumula bajo su pecho y, junto al sudor, empapa la sábana blanca. Él mira cómo ella juguetea con su cuerpo, con el ceño fruncido y un aspecto concentrado.”

¡¡Arrrggghh!! …

 

Por cierto, hay una duda que me corroe: ¿Por qué, paralela a la trama principal  de una novela policíaca, siempre hay un asunto amoroso? Se conoce que, los amoríos, el fornicio y los asesinatos van de la mano en este tipo de novelas. Lo que nos gusta el morbo, copón… 😉

 

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“Le gustaba fumar marihuana desnuda. Hacía que se sintiera bohemia.” (‘Corazón enfermo’, Chelsea Cain)

 

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Leo, leo… ¿qué lees? (III)

“Necesitamos hacer que los libros molen de nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no te lo folles” (John Waters)

He aquí John Waters fomentando la lectura. Así, sí. ¡Un fortísimo aplauso para Mr. Waters!

Ay, si hubiera sabido de esta recomendación antes…

Bueno, a lo que voy que me desvío del tema:

“El tercer lado de los ojos” (Giorgio Faletti)

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Si te has leído “Yo mato”, este libro te va a parecer mucho más flojo (que no lo es, pero para que se me entienda). Giorgio Faletti sigue el mismo patrón que con el anterior: asesino en serie que comete crueles asesinatos + detective(s) que investiga(n) + asesino(s) capturado(s).

Con todo y con eso, me gustó. Quizás no sea objetiva, ya que de este autor me leo hasta su carta astral si hiciera falta, pero me pareció muy entretenido e hizo que me mantuviera concentrada de principio a fin.

Se establecen dos escenarios: Nueva York y Roma, y los protagonistas que viven en sendas ciudades acabarán por coincidir en el camino y ambas historias se convertirán en una sola.

Un thriller cuyo asesin@ recrea viñetas de los cómics de Snoopy, dejando atrás unas escenas de sangre, muertes macabras y venganza, en las que los personajes asesinados tienen mucho en común con el/la asesin@ por un suceso acaecido en el pasado en el que los protagonistas son el/la verdugo y sus víctimas.

Que nadie pierda de vista a la detective que vive en Roma y que, gracias a un trágico suceso que le ocurre en primera persona, sirve, muy a su pesar y a costa de dejar parte de ella y de su vida en el camino, para la resolución del caso.

Un periódico italiano, Il Mattino, habla del libro y dice esto: «El ataque es fulminante. Bastan pocas páginas para comprender que estás entrando en un agujero negro, condenado a leer hasta el final, sin pausa, sin respiro ni vía de escape posible.»

La portada: rara, extraña, oscura, siniestra. ¡Me gusta!
En cuanto al libro: lo recomiendo totalmente. Y aunque “Yo mato” es mucho “Yo mato”, con este libro el autor no decepciona. Palabra de fan.

 

“El francotirador paciente” (Arturo Pérez-Reverte)

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Siempre he oído a mucha gente decir (a mi madre, sin ir más lejos) que el Arturo articulista es mil veces mejor que el Arturo escritor. Corroboro lo segundo, no así lo primero, ya que este es el primer libro que leo de mi paisano. Sí, lo sé, ya me vale, no tengo vergüenza…lo siento, mea culpa. Que Don Arturo me perdone.

El libro es un thriller que se desarrolla entre Nápoles, Verona, Lisboa y Madrid y nos cuenta la búsqueda a la que es sometido el mayor graffitero del momento, Sniper (“un personaje complejo, sin escrúpulos…un terrorista urbano”, tal y como el autor lo describe), cuya identidad y paradero no los conoce nadie, por Alejandra, especialista en arte urbano a la que le encargan este caso. Ésta lo persigue ya que quiere proponerle la exposición de sus obras en el mundo del arte tradicional. Sin embargo, este graffitero se ve salpicado por la muerte de uno de sus seguidores que, al intentar llevar a cabo uno de los retos que Sniper propone, fallece. El padre del chaval fallecido anda tras la pista de Sniper y está dispuesto a tomarse la justicia por su mano.

A raíz de leerme este libro, he sabido que Arturo Pérez-Reverte estuvo investigando durante un año el mundo del graffiti en España e Italia y según he leído “se palpan las influencias de las historias de Lose y Muelle, dos graffiteros madrileños bastante reconocidos”.

“El francotirador paciente” es un libro que recomiendo. Y volvería a leérmelo, por supuesto.

Ya no solo recomiendo este libro, es que recomiendo a este autor total y absolutamente, no ya por sus libros porque, como ya he dicho, no he leído sus obras, pero sí por sus artículos, sus “Patentes de Corso” y sus entrevistas en prensa y televisión. Da gusto oírlo y leerlo. Tiene admiradores y detractores allá por donde va, no siempre cae bien (porque no dice lo que se quiere oír ni como se quiere oír) y eso…me pone. Además, que coño, ¡es cartagenero! (¡Paisanooooooooooooooooo! 🙂 )

Que se me olvidaba: llamativa y psicodélica portada, por cierto. Me gustó.

“El Destino es un cazador paciente. Ciertas casualidades están escritas de antemano, como francotiradores agazapados con un ojo en el visor y un dedo en el gatillo, esperando el momento idóneo. Y aquí, sin duda, lo era. Uno de tantos falsos azares planeados por ese Destino retorcido, irónico, aficionado a las bromas pesadas” (“El francotirador paciente”)

 

“La ridícula idea de no volver a verte” (Rosa Montero)

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Otro libro que me leí gracias al Círculo de Lectores que, en su página de Facebook, lo sugería.

Muy interesante y acertada recomendación, todo sea dicho.

Rosa Montero, un año después de la muerte de su marido Pablo, recibe el encargo de escribir sobre el diario de Marie Curie que ésta redactó tras la muerte de su marido, Pierre.

Curioso el paralelismo entre la historia de Marie y Pierre y Rosa y Pablo, pues ambas quedaron viudas tras un fatal desenlace. Marie, por la muerte de Pierre tras ser fatalmente atropellado por un coche de caballos y Rosa, por el fallecimiento de Pablo por culpa del asqueroso cáncer.

Al mismo tiempo que Rosa nos descubre y desgrana la vida de la Premio Nobel, con sus luces y sombras y con todo lo que tuvo que pasar hasta llegar a donde llegó, también nos cuenta pinceladas de su vida en común con Pablo. Un libro “autobiográfico” que suena a despedida. Un claro homenaje a su amor, Pablo.

Me maravilló el lenguaje tan exquisito, sencillo y vivo de Rosa Montero y la capacidad de invitarte a reflexionar sobre el tema en cuestión sin apenas darte cuenta. Intercala texto y fotos, lo que hace más ameno, si cabe, este libro.

Y he de confesar que se me saltaron las lagrimicas (y, de hecho, ahora también al recordarlas) con algunas situaciones que Rosa vivió en primera persona y que cuenta de tal manera que te hace partícipe de la historia. Fue inevitable acordarme de mi abuelo paterno, que en gloria esté.

Enhorabuena por este libro, Rosa. Esta sesión de “porno emocional” que nos brinda con “La ridícula idea de no volver a verte”  a la hora de hablar de ella y de su vida, creo que yo sería incapaz de hacerla o, al menos, me costaría. Dejar en pelotas mi alma y hablarle de mis intimidades (sobre todo de algo tan espinoso como una enfermedad tan desgraciada) a todo el mundo como lo ha hecho ella, es algo que valoro. He dicho “creo” porque nunca se puede decir “de esta agua no beberé, este cura no es mi padre y esta tranca no me cabe, porque…cabe”.

Lo dicho, ¡gracias!

Continuaré leyéndome sus obras anteriores y las que escriba de aquí en adelante.

La portada: correcta. Muy sobria, muy en la línea del contenido del libro.

Una última cosa: en la entrada anterior (“Leo, leo… ¿qué lees? II”), aplaudo a todo aquel que decida lanzarse a la aventura de escribir un libro (bueno, a todo el mundo no; quienes tienen escribanos que lo hacen por ell@s, no) y, por qué no reconocerlo, l@s envidio. A mí me encantaría, lo confieso, pero como me dijo alguien una vez: “Laura, lo importante es tener una historia que contar y alguien a quien contársela”. Así que, visto lo visto, mejor me dedico a cuidar bonsáis o algo…

En fin…que a propósito de esto, hice memoria y caí que en el libro de Rosa Montero, ésta habla de la faceta de escritor y lo que ello supone, describiéndolo con estas palabras que tanto me llamaron la atención:

“Para poder escribir una novela, para aguantar las tediosas y larguísimas sentadas que ese trabajo implica, mes tras mes, año tras año, la historia tiene que guardar burbujas de luz dentro de tu cabeza. Escenas que son islas de emoción candente. Y es por el afán de llegar a una de esas escenas que, no sabes por qué, te dejan tiritando, por lo que atraviesas tal vez meses de soberano e insufrible aburrimiento al teclado. De modo que el paisaje que atisbas al empezar una obra de ficción es como un largo collar de oscuridad iluminado de cuando en cuando por una gruesa perla iridiscente. Y tú vas avanzando con esfuerzo por el hilo de sombras de una cuenta a la otra, atraída como las polillas por el fulgor, hasta llegar a la escena final, que para mí es la última de estas islas de luz, una explosión radiante. Por cierto que cada novela tiene pocas perlas: con suerte, con muchísima suerte, tal vez diez. Pero incluso puedes apañártelas con cuatro o cinco, si son lo suficientemente poderosas para ti, si son embriagadoras, si las sientes tan, grandes que no te caben dentro del pecho y te dices: yo esto tengo que contarlo. Porque, de no hacerlo, presumes que la escena estallaría en tu interior y terminarías sacando chorros de vapor por las narices”.

 

Bravo.

 

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“Un niño que lee será un adulto que piensa”

Leo, leo… ¿qué lees? (II)

“La lectura es para mí algo así como la barandilla en los balcones” (Nuria Espert)

 

“Lo que encontré bajo el sofá” (Eloy Moreno)

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Curiosa la forma en la que di con este autor y con su obra. Un día recibo una notificación a mi móvil de que un tal Eloy Moreno (@Eloy__Moreno) me sigue en Twitter. Cotilleo su perfil, leo que es escritor y ¡pues vale!, lo sigo yo también. Es lo que tiene la pestañica de “Personas que quizás conozcas”, que en función de a quién tú sigues, así te sugiere la aplicación las personas a las que seguir.

Y, oye, qué buena sugerencia ésta. Gracias Twitter, qué majo eres a veces…

Además del libro que me ocupa, este escritor ha escrito otro más (“El bolígrafo de gel verde”) que todavía tengo pendiente.

“Lo que encontré bajo el sofá” es su segunda novela y, sin haber oído y leído nada de este autor, me lancé a él (al libro, que hay que explicarlo todo). Me atrajo la portada, elegante, nada ostentosa y discreta (como ya comenté en la entrada anterior “Leo, leo…¿qué lees? I”, soy jodidamente maniática con las portadas de los libros). Bien ahí por Eloy, me dije.

El libro es ameno y toca temas muy variados: desde el bulling, el desamor, la corrupción o la infidelidad pasando por el maltrato. Y digo “toca” porque no se centra en uno solo. Quizás el tema sobre el que recaiga el 60 % del argumento sea el de la infidelidad. Y ahí está el “pero” de este libro: parte de dos historias diferenciadas (la de Alicia y la de Marta), pero inconexas. La historia de Alicia es ese 60 % del que hablo, pero la de Marta, al igual que la del resto de personajes, está como puesta ahí a la fuerza y sirven al autor para llevar varias historias paralelamente durante todo el libro. Aprovechando los argumentos de estas “historias paralelas” y los temas que trata y que he enumerado al principio de este párrafo, el autor hace una crítica no solo a unos pocos, sino que critica al ser humano en su conjunto:

“Para empezar, soy de la opinión de que todos somos corruptos en nuestra medida, a nuestro nivel, dentro de nuestras posibilidades. Por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre uno de vosotros y esa persona que se queja del gobierno pero en su bar tiene a varios camareros trabajando sin contrato, o aquel que lleva el coche al taller pero prefiere ahorrarse los impuestos pagando sin factura, o aquellos que mientras protestan por la corrupción política se jactan de haber engañado a Hacienda en la declaración, o todos los que ahora no pueden pagar la hipoteca pero que llenaron un sobre con dinero negro cuando fueron al notario a comprar la vivienda, o esos manifestantes que, pancarta en mano de «Ladrones, ladrones», llegan a casa y se descargan todo lo que pueden de internet sin pagar un euro…? Ninguna. Cada persona es corrupta en su nivel, cada uno roba dentro de sus posibilidades…”.

En ocasiones, ciertos pasajes del libro me resultan un poco populistas, buscando el aplauso fácil. Pero, ¡ojo!, solo es una percepción mía, lo mismo mañana lo vuelvo a leer y esos pasajes me parecen cojonudos. No lo sé…

El final me dejó fría: un poco flojo y con algunas reacciones de algunos personajes que me chocaron y no entendí. Un poco cogido por los pelos, me pareció.

El texto es estiloso y de amena lectura, con algunas reflexiones interesantes y con una ambientación inmejorable: Toledo. Toledo y sus rincones y las leyendas y fábulas que se describen en el libro y que te trasladan allí, hacen que si no has estado nunca, de repente te entren ganas de ir y, si ya has estado, que quieras volver a visitarlo. Lo mejor del libro, sin duda alguna.

¡Quiero volver a Toledo! y ¡viva Castilla La Mancha! (mi lado manchego, por parte de padre, ha hablado por mí…).

¿Recomiendo este libro? Sí. Fácil, ameno y para toda la familia.

 

“El cielo ha vuelto” (Clara Sánchez)

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Premio Planeta 2013. Pues, hombre, no es para hacerte un hoguera con él pero para un premio…pues psé. Huelga decir que para mí, todo aquel que tenga los cojones de escribir un libro y se lance a la aventura de crear una historia a partir de nada y que esa historia (sea del género que sea) llegue al lector, me merece el máximo de mis respetos, pero tanto como para un premio de esta índole, noséyoquédecirteeeeeee…

O yo tengo un criterio de dudosa procedencia y mis gustos son una mierda pinchada en un palo, o los premios estos tienen el listón muy bajo.

A ver, al ser la primera novela que leo de esta escritora, no puedo afirmar que sea ésta mejor o peor que otras de su bibliografía. Que el libro no es malo, que los hay peores y bla, bla, bla…, pero este en concreto es regulero, muy regulero. Tuve la sensación de estar leyéndome el Cosmopolitan, la revista Elle o la de Ana Rosa Quintana (por darle un toque cañí a la comparativa) en la sección de “¡Cuéntanos tu caso! Tenemos un equipo de psicólogos, sexólogos y expertos tarotistas de Massachusetts dispuestos a ayudarte”.

Habla del mundo de la moda, sus tópicos, de cómo la protagonista, Patricia, sobrelleva una vida aparentemente idílica pero que en realidad no lo es y cómo decide romper con lo estereotipado anteponiendo su felicidad a la de los demás, todo esto con toques esotéricos (aparece una medium que, junto con la protagonista, son los dos ejes sobre los que gira el argumento) que te llevan a un final raro e inconcluso que poco encaja en esta historia.

Creo que no lo volvería a leer. “Querida abuela…tu Susi” de la Colección de ‘El Barco de Vapor’ me gustó mil veces más que este libro.84-348-2082-X_g

 

Perdóname, Clara Sánchez, no es nada personal pero esperaba algo más de una “premio Planeta”. Sin acritud. Por cierto, ¡enhorabuena por la portada! En eso he de alabarte el gusto. Bien ahí.

 

“Adivina quién soy” (Megan Maxwell)

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La primera parte que continúa en junio con una segunda. Creo que la leeré, no porque me haya gustado demasiado, sino por la curiosidad del ‘qué pasará’ (aunque me lo puedo imaginar). Y digo ‘creo’ porque la historia es predecible, tipiquísima y topiquísima, que entremezcla con algunos toques (muy pocos) de humor, amor (¡Ooohh! ¡Qué pastelada!), sexo, música (el título de cada capítulo es el de alguna canción que hace referencia a lo que sucede en dicho capítulo) y que entretienen (tampoco mucho más).

No destaca por nada en concreto.

Está escrito en primera persona: la narradora es Yanira, la prota de la historia. Muy al estilo de “Cincuenta Sombras de Grey”, pero en moñas (más todavía si cabe).

Si lees la sinopsis, te lo venden como una novela ambientada en los locales de intercambios de parejas pero esto solo dura los primeros capítulos, después de esto, la historia va por otros derroteros más de novela romántica de toda la vida.

Y, aunque está catalogada como “novela erótica”, tiene de erótica lo que yo de monja de clausura. Sí hay pinceladas en las que describe alguna que otra escena subida de tono y los polvazos que la protagonista se mete entre pecho y espalda, que no llevan el peso de la historia, pero poco más.

Muy culebronesco todo.

No conocía a su autora y no he leído nada de su trilogía anterior, por lo que no sé por qué derroteros va la prosa de esta mujer, pero lo que sí he de apostillar es que me ha dado la impresión que ha querido emular a  E. L. James y sus “Cincuenta Sombras”, pero se ha quedado en el intento.

De fácil y rápida lectura. A quien le guste la novela ‘romanticona’, este libro puede que le guste, pero a quien no, entre l@s que me incluyo, lo leerá por entretenimiento (sopena que no tenga entre manos algo mejor)…o no.

En cuanto a la portada, correcta. Le sobra ese floripondo con forma de alcachofa ‘despeluchá’ en amarillo fluorescente.

 

Por cierto, ¿he dicho ya que soy hiper-ultra-requete fan de la novela policíaca y del género negro en general y que estos tres libros de policíacos no tienen nada en absoluto pero que no está de más leer otros géneros para corroborar que donde esté un asesinato o asesinatos y una investigación policiaca y judicial detrás y/o un thriller con sus sustos, su suspense y su todo, que se quite lo demás?

Arte callejero

 

Buenas noches.

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