La Familia

En estos últimos días de pifias y confusiones mentales y ganas de tirar la toalla (¿y qué toalla? ¡pues no sé, una! la de natación, por ejemplo…), cuando las aguas y tú volvéis a vuestro cauce y cuando tus “Pepitos Grillo” particulares te dedican su tiempo y te aguantan cuando no hay un Dios que lo haga, te escuchan cuando ni tú misma lo harías, se preocupan por ti y te hacen ver lo que tu te obcecas en no ver, llegas a una conclusión, que yo denominaría la madre de las conclusiones: “La familia es la familia” (como bien diría Don Vito Corleone). Y punto. Y basta.

Dicho esto y haciendo memoria, he encontrado un artículo de prensa escrito por la actriz Cayetana Guillén Cuervo en el periódico ‘El Mundo’ (#PorLaGloriaDePedroJ.!!) que guardé en su día y que, hoy, me viene como anillo al dedo. No le quito ni una sola coma. Es éste:

“ME VAN a permitir un ataque de amor. Una declaración de intenciones que nace de la mismísima experiencia. De una comprobación. Un ramalazo de conservadurismo y orden, que en realidad no es tal, porque ya está bien de esquemas y prejuicios, y que estoy dispuesta a predicar. Hoy, a pocas horas de que vengan Los Reyes Magos, e incluso asumiendo la posibilidad de que no vengan, pondré solo un par de zapatos a los pies de mi árbol de navidad. Y dos palabras. La familia.Esa que vive tan menospreciada, tan fuera de onda, tan cuestionada, tan rota, tan desestructurada, tan fuerte, tan sólida, tan variada. Y los Reyes, que son magos y no padres de carne y hueso, de almas vulnerables, de deseos contradictorios, sabrán llenarlos de comprensión, de solidaridad, de flexibilidad, de infinita paciencia. Y la familia, hoy, será capaz de sujetar un mundo que se descompone, que se cae a trozos sin que nadie, o casi nadie -porque los que lo saben lo callan por y para algo- sepa cómo evitarlo. Las grietas son heridas sangrantes, grabadas para siempre en nuestra memoria. Y esa telaraña de afectos, de besos, de encuentros y desencuentros, intensa a veces, o invasiva, será la única red dispuesta a sujetarnos cuando caigamos desde los edificios más altos. Ese grupo de pertenencia, marco de referencia y de identidad de cada uno, es donde se gesta el verdadero contenido de lo que somos. Y si es cierto que la familia tradicional ha demostrado que sí, que se equivoca, sin duda ha dado suficientes argumentos para exigir un poco de respeto. Hoy, que en todas las casas laten graves problemas para poder continuar, los abuelos, los hermanos, los hijos, se perfilan como la última oportunidad para creer en el ser humano. Porque nadie cumple sus promesas. Ni la Constitución, ni el Poder Judicial, ni los representantes políticos, ni los religiosos, ni Dios, que nunca está. Pero seguro que alguien de tu familia sigue ahí, a los pies de tu cama. O rompe su hucha. O te avala. O se cruza el planeta para oírte llorar. Para abrazarte. Con menos soberbia, consciente de que no es la única forma de convivencia, de estructura, dentro del amor y los distintos vínculos de afinidad y consanguinidad, la familia, la de siempre, la convencional, pisa fuerte, y en silencio, a su ritmo, desde sus rincones, construye, observa, aguanta, defiende, ama. Y siempre gana.

Amén.

Huelga decir que no solo la familia es el epicentro de mi vida, hay un cachico de mi que se lo debo a los amigos. Yo no sería (casi) nada sin ell@s. ¡Gracias, siempre!

La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia. (”El Padrino”)

Enfin, basta por hoy. Disculpen la verborrea. Son las 22:40 pm, mi mente va ya al 2% de batería y mi cuerpo serrano es poco menos que un peso muerto. Voy arrastrá como el pecho de una culebra.

Buenas noches.

PD: ¡Perdón y gracias! (a quien corresponda).

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Un pensamiento en “La Familia

  1. Pepa Campos Grille 6 febrero, 2014 en 9:53 Reply

    Genial reflexión y genial artículo. Las malas rachas vienen y se van. Lo importante es contar en esos momentos con personas (familia y amigos) que te escuchan y que se convierten en psicólogos “de andar por casa” con el único fin de que te sientas mejor…Para eso estamos…

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