Archivos Mensuales: octubre 2013

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISM@

“No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente TÚ has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte. Enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte: eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso si tú has sido el ignorante, el irresponsable. Tú, únicamente Tú. Nadie pudo haberlo sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces.

Imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer del dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, más libre y fuerte, y dejarás de ser un títere de las circunstancias.

Porque tú mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de la vida. Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.”

La autoría de este texto no está muy clara: algunos lo atribuyen a Og Mandino y otros a Pablo Neruda. Con independencia de esto, es un texto muy bueno y con mucha verdad.

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No eres tú, es tu ortografía.

Cada vez que alguien comete un asesinato ortográfico, abrazo muy fuerte un diccionario y le susurro que no pasa nada y que se tranquilice, que todo va a salir bien.

Nada habla mejor de una persona que su manera de hablar y su ortografía. Dice mucho, bueno y malo, de quien escribe y/o habla.

Reconozco que me lleva a los demonios y siento ira y frustración ver y leer algo con faltas de ortografía, reconozco sacar el talibán ortográfico que llevo dentro desde siempre. De hecho, puede rozar la obsesión sin llegar a ella (O sí…no lo sé). En redes sociales, whatsapp y demás novedades de la era tecnológica de la que soy tan fan, no contesto cuando veo flagrantes y sangrantes faltas ortográficas y gramaticales. Esto es así. Lo reconozco y no pido perdón por ello. Se ve cada cosa en Facebook, en Twitter, etc., que dan ganas de llorar.

Cuando hablo de ortografía y de escribir bien se me puede tachar (y de hecho, se me tacha) de ser muy radical, de que hay que saber que no todo el mundo ha tenido los recursos necesarios para poder hacerle frente a unos estudios mínimos, y que tal y cual Pascual. Eso es cierto y hay que tenerlo en cuenta. Sin embargo, a esa gente le digo que sí, que están en lo cierto, pero que conozco gente que sin haber podido estudiar, se ha preocupado de formarse, aprender, leer y compatibilizar y, en ocasiones, sacrificar su tiempo libre en beneficio de la cultura. Porque sí, en efecto, escribir bien es sinónimo de cultura. Y hay una cantidad de incult@s por ahí que realmente asusta.

La ortografía no define tu inteligencia, pero da una idea de lo que eres. Personas formadas académicamente, se supone, con estudios y que le dan cada patada a la ortografía y a la gramática bestial. Y lo que es peor: les da igual. Recientemente me ha pasado algo así en una red social: hace unos días, un contacto de una amiga mía contestaba a un comentario que hice a una foto de esta amiga que: “le daba igual que una palabra fuera con B o con V, que eso no era lo importante”. Me quedé con la misma cara que pone un conejo, en mitad de la carretera, cuando le dan las largas. Solté un “¡Peeeero piiiiijo!”, tan típico de mi tierra, que hasta se me resbaló el móvil de las manos.

Si escribes con faltas de ortografía y/o te importa tres cominos escribir bien o mal, ya me estás diciendo el 50% de lo que quería saber de ti.

La ortografía es a la escritura, lo que el photoshop es a las fotos: si se sabe usar, puede hacer ver bonito cualquier cosa.

Otro apunte: la mala ortografía es muy ‘matapasiones’. No es lo mismo “ayer tuve sexo solo dos veces” que “ayer tuve sexo sólo 2 veces”. Entre una oración y la otra, hay 2 eyaculaciones en compañía de diferencia. Del mismo modo que “Te quiero”, no es lo mismo que “Te Kiero”. Si alguien te dice “te kiero”, es mentira, huye y no mires atrás, no te quiere.

Hay una idea que me ronda la cabeza hace ya un tiempo, y es la de regalar diccionarios, libros de lectura, el Micho 1,2 y 3 y cuadernos ‘Rubio’ en cumpleaños, santos, aniversarios, amigos invisibles, en Reyes, Papá Noel y demás celebraciones. ¿Alguien secunda mi propuesta?

cuadernorubio

Antes de que se me olvide, aquí comparto el mensaje que me han hecho llegar dos amigas mías que se sienten solas, maltratadas y desamparadas. Yo lo comparto, por si sirve para algo. ¡Ayudémoslas!:

carta

Y, por último, grabaos a fuego esto:

“LA MALA ORTOGRAFÍA ES UNA GRAVÍSIMA ENFERMEDAD DE TRANSMISIÓN TEXTUAL, ¡PROTÉGETE!”

No lo dice el Ministerio de Educación, ni el de Sanidad. Lo digo yo.

De nada.

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