Archivos Mensuales: julio 2013

…Swansea Experience…

…Swansea Experience…

Recomendable. Highly recommended. Altamente recomendable.

Eso es lo primero que contesto cuando me preguntan por mi estancia en Reino Unido.

Ahí va un tópico como la copa de un pino, pero cierto como él solo: Si lo llego a saber, me voy antes. Esos meses por aquellos lares han sido como un redbull: me han revitalizado cuerpo y mente.

Si no llega a ser por esta experiencia, jamás hubiera sabido de la existencia de Swansea, mi ciudad (adoptiva) del sur de Gales. No tenía ni idea que su equipo de fútbol estuviera dirigido por Laudrup y que en él jugase el español Michu. ¿Alguien sabía que, entre otras cosas, Swansea es la segunda ciudad más grande al mismo tiempo que la más húmeda (a mi pelo no le gustó esto) de Gales, Rhossili Bay está considerada como una de las mejores playas a nivel mundial y la mejor de todo Reino Unido, que la señora de Michael Douglas es de allí, y que Sir Tom Jones también es galés? Yo no.

Como se suele decir: nunca te acostarás sin saber una cosa más. ¡Ea! pues ya lo sabéis. De nada.

Me daban la opción de poder hacer las prácticas aquí o en el extranjero y allá que fui. Me dio un arrebato y sin pensármelo y sin consultarlo con nadie decidí que tenía que hacerlo: largarme. Era una oportunidad que no se me iba a volver a presentar y debía aprovecharla. Y así ha sido.

Creo que mi gente estaba más ilusionada que yo en que me marchara. He de confesar que hasta el mismo día que cogí el avión, una servidora no las tenía todas consigo. Me preguntaba: ¿por qué lo haces? ¿es necesario que te vayas con el consiguiente desembolso económico que supone? ¿para qué irte pudiendo hacer las prácticas en una empresa de aquí?. Y ahora me contesto: lo hice porque mi YO interior me lo pedía a gritos y sí que era necesario ya que el dinero, tarde o temprano, va y viene pero la experiencia es lo que nunca se va.

Necesitaba echar de menos lo que estaba echando de más.

Cuando hablo de “experiencia” me refiero a lo que he vivido y aprendido en Swansea y en los días previos y posteriores a marcharme: fiestas (en las que no estaban todos los que eran, pero sí eran todos los que estaban) y quedadas sorpresa de despedida con regalicos incluidos, besos, abrazos, achuchones, mensajes y llamadas de “buen viaje, que te vaya bonito” y lagrimones sinceros a pie de avión que a una le suben la moral y agradecerá infinitamente de por vida. ¡Gracias!

Aquello es muy bonico. Unos paisajes propios de nuestra Asturias patria querida, pero sin nada que envidiarle a ésta. Lo mismo ibas caminando y te encontrabas patos, zorros o ardillas que te topabas con ovejas de colores pastando al filo de la carretera.

La vida allí no tiene nada que ver con la nuestra.

Para empezar, el clima, húmedo, lluvioso y feo y el azote de todo aquel que como yo, sea fan y necesite el Sol para seguir viviendo. No exagero cuando digo que, en tres meses, hizo 15 ó 20 días de sol. No quiero ni imaginar los inviernos cómo deben ser. ¡Qué tristeza!

Por otro lado está la comida. ¡Qué mal comen, pijo! Ya no por los horarios, pues al final te acabas acostumbrando (la mayoría de los días, en la casa en la que yo vivía, a las 6 de la tarde ya había terminado de cenar…), si no por lo que comen: no utilizan aceite de oliva (todo lo más, aceite de girasol para freír los huevos de sus english breakfast), la mayoría era comida precocinada que iba al horno con verdura congelada y una salsa típica de allí, “gravy” (http://es.wikipedia.org/wiki/Gravy), con la que acompañaban absolutamente todo. Muy típico es el “British pasty” (http://en.wikipedia.org/wiki/Pasty). A veces también ponían arroz o patata cocidos para acompañar.

La ingesta de comida rápida y los famosos “fish and chips” también es curiosa. Como pasa con los bares y cafeterías en España, que hay uno en cada esquina, pero en este caso las tiendas de pescado, salchichas (“combo sausages”), patatas fritas y demás fritanga. Tanto en el McDonald’s como en el Starbucks de Oxford Street, en Swansea, me van a hace pase VIP, no digo más.

No me puedo olvidar, no tendría perdón de Dios, nombrar al archifamoso “English breakfast” [insertar redoble de tambores y aplausos aquí].    ¿A quién no le apetece un buen par de huevos fritos, pan frito, bacon, tomate frito y/o las famosas ‘beans’ y un buen par de salchichas bien temprano, para desayunar? ¿Eh? ¿A quién no? Pues a mi. Ya son ganas de tener acidez a lo tonto.

Viva y bravo a un café con porras, un colacao con crispis, unas tostadicas de tomate, un zumo para desayunar… No sé, lo normal, ¿no?

Me dije a mi misma que no podía volver a España sin probar aquello y así fue. Lo probé. Dos veces. Me pareció demasiado. Las dos veces.

No todo es fritanga, comida rápida, congelados, postres, helados y galguerías de todas clases, también hay fruta y verdura. Pero la venden a cojón de mico y nada que ver con lo que tenemos por aquí.

¡Lo que yo he echado de menos unas lentejas, un cocido, un café recién hecho, un pescado cocinado a la sal o el arroz caldero de mi padre! ¡Ay!

Si bien antes he dicho que en McDonalds o en Starbucks me deberían hacer un pase VIP, en el Tesco merezco una placa conmemorativa al lado de la puerta principal, una estatua o una calle en mi honor. ¡Qué descubrimiento el jodido Tesco! Necesitamos en España Supermercados Tesco por doquier.

Me calzaba mi ipod y cada vez que iba, una vez por semana, podía pasarme allí cerca de 2 horas. Estaba al lado de casa, a dos ‘Nothing Else Matters’ de Metallica de distancia, y al estar abierto 24hrs iba cuando me apetecía, sin prisas, en modo zen, y con una pachorra pasmosa. Disfrutaba.

Lo mismo digo del Primark. Vicio loco.

Otros elementos “typical british” son…la moqueta y las persianas. De la primera diré que he acabado de ella hasta la peineta. Moqueta en casa, en el trabajo, en los bares (¡había moqueta hasta en los aseos de algunos de ellos!)…moqueta everywhere! Me parece que, aunque acorde a su modo de vida y su clima, es un atraso, un nido de ácaros y gérmenes y un elemento muy de los años 70 de cuando Julio Iglesias cantaba “De niña a mujer”, “Wendolyn” y “La Vida sigue igual”. Mal, muy mal ahí. Y de las persianas diré que no he acabado de ellas hasta el moño porque, simplemente, ¡no hay! Más bien de su no existencia he terminado más cabreada que una mona en celo. ¡Porque dormir a oscuras es un gran placer y allí no me han dejado!

Tres meses dan para mucho, o para poco (según se mire). El tiempo no corre, no…¡vuela! Cuando me he querido dar cuenta, he pasado del chaquetón, el edredón y el paraguas en el bolso “por si acaso llueve” al bikini, a dormir con sábana y a sustituir el paraguas por el abanico.

A lo que iba…que tres meses dan para mucho. Efectivamente,  y sí: Cardiff, PortAlbot, Mumbles, The Gower, Oystermouth Castle, partiditos de fútbol, finales de la Champions League en Londres, la reserva  de aves carroñeras “The Red Kite”, Chepstow Racecourses y sus carreras de caballos al más puro estilo Ascott, Rhosilli Bay, fiestas indias en las que corría la comida picante y el Moet Chandon que daba gusto, viaje a Londres (absolutelly in love with London!), etc. Y, cómo no, Swansea La Nuit:  Varsity, Peppermint, Chaplin’s, The Subway, The Office, Grape&Olive (restaurante situado en el piso 28º del edificio más alto de Swansea, “The Meridian Tower”), The Harvester…son algunos garitos que se han cerciorado de mi paso por allí.

Y aquí va otra cosa que nada tiene que ver con nuestro país: si alguien me pregunta que qué tal la noche británica le diré que busque en el diccionario la definición de “demacre”, que al lado aparece una foto de Reino Unido. Si algo caracteriza a los británicos, entre otras cosas, es que son muy currantes y puntuales de lunes a viernes, pero llega el fin de semana y no conocen, no tienen límite. Todos hemos tenido, y tenemos, noches “Ramoncín”: noches de mucho rock’n’roll, siempre a tope y en las que ‘litros de alcohol corren por mis venas, mujer…’. Eso es así. De vez en cuando. Porque nos gusta y porque nos divierte. Pero nunca, tanto en Swansea como en Londres, he visto cosa igual. De verdad.  Niños: no probéis esto en casa. Ilustración gráfica: si tenéis un rato libre, poned el cutre programa de la MTV “The Valleys”, que equivale a nuestro “Gandía Shore” patrio y que fue rodado en Cardiff, y me entenderéis. Asco y vergüenza ajena a partes iguales.

Salvando esto,  Swansea no está mal.  La gente me acogió muy bien y me recordaba, en algunas cosas, a Cartagena: ciudad portuaria, con todo muy a mano, con un nº de habitantes similar al nuestro y un puerto deportivo que más que al de Cartagena (¡no hay color!) me recordaba al de Cabo Palos. ¡Aprovecho este momento para mandar un saludo muy grande a mis amigos españoles que siguen en Swansea!

Por supuesto, y como siempre pasa, no todo iba a ser bueno durante mi periplo galés. También ha habido momentos menos buenos e incluso malos, los cuales me reservo para mi, pues con lo que me he de quedar, tanto yo como aquel que esté leyendo esto, es con la parte buena de las cosas.

De Gales me llevo muy buenas experiencias, mucho aprendido y 4 kilos en las cartucheras que me han venido como agua de mayo y me han puesto más buenorra, si cabe, que antes . Ahora puedo afirmar que la vaca Paca a mi lado es una mera principiante.

Resaltar que quedará grabado a fuego en mi mente la 1ª vez que hablé por skype con la matriarca de mi familia, mi abuela,  y con la noche en la que volví, y ese momentazo, en el aeropuerto de Alicante, con las gafas de sol puestas a lo Pantoja style, cuando vi a mis padres y mi hermana por primera vez, en persona, después de tres meses. Lagrimote.

“Every day for us something new. Open mind for a different view. And nothing else matters…”

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